Construyendo un hogar bonito
Hay veces que la vida te enseña el modo certero con el que seguir adelante. El camino de Toni y Germán hasta esta casa está repleto de pequeños trayectos y causualidades. Etapas que les fueron enseñando la forma con la que construir un hogar bonito al borde de La Latina.
Ninguno de los dos puede decirnos si el destino, o un atajo de baldosas amarillas, les trajo hasta este lugar. Una calle por la que pasaban habitualmente y en la que incluso celebraron algún que otro cumpleaños.
Aunque Germán ya había vivido en la Latina y en ella viven varios de sus mejores amigos, ambos sienten como propias estas calles y en general la ciudad de Madrid. No en vano, en ella han pasado una parte importante de sus vidas desde que Toni llegó de Burgos a los 18 años y Germán aterrizó desde Argentina hace 7.
Sobre esta casa, la opinión de los dos es unánime. Lo que menos les convence es su espacio. Ambos echan de menos una habitación más para vivir más desahogados. De igual modo, les gustaría cambiar el baño, “ya que es bastante feo”.
Sin embargo, hay otra cosas que compensan vivir en este hogar: su ubicación en el centro, la azotea del edificio o la tranquilidad de la urbanización en la que está enclavada la casa y que les permite dormir con los balcones abiertos en verano.
Del barrio se quedan con la sensación de pueblo que transmite, aunque reconocen que faltan supermercados y más zonas verdes: “tenemos el parque de la Cornisa y las Vistillas, pero nos quedan al otro lado del barrio”.
Nos marchamos de la casa de Germán y Antonio con la sensación de dejar un hogar, admirando la maravillosa lámpara diseñada por Germán que preside el salón y con la sensación, bonita y simple, de saber que volveremos tarde o temprano.





























me encanta!
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que bonita, pura ….
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