• El último botero de Madrid

    28 abril 2010 escrito por M.J.Gracia 

    Julio trabajando en una bota de vino

     ”Nada de verme trabajar, eso es privado. Como mucho te doy 5 ó 10 minutos”. Pues vaya, empezamos bien. Es nuestra primera conversación telefónica y ya hemos tenido un encontronazo. El segundo llega poco después, cara a cara. Llegamos más de media hora tarde y nos recibe con ceño fruncido. El reportaje se antoja complicado. 

    Julio Rodríguez  tiene su taller en la calle del Águila, 12 y puede presumir de ser el único artesano de este oficio de todo Madrid. Aprendió de su abuelo que llegó aqui en 1.905 y era el dueño 35 años después. Él regenta el local desde hace 30 años y tiene 55. Toda una vida entre el olor a piel de cabra y resina. Artesanía de la de antes.

    La pez es la resina de pino que impermeabiliza la bota

    A regañadientes  nos deja adentrarnos en su mundo, el de las botas de vino. Entra un cliente y le explica cómo se fabrican. “La bota tiene dos partes, la piel y la pez, que es la resina de pino que se introduce dentro, se agarra al pelo y la impermeabiliza. También permite el envasado al vacío, así el vino no se estropea nunca”.  Después se cose, se pone la boquilla y lista. “No es un oficio rentable. Tardo dos horas en hacer una y la vendo por 25 euros, réstale los gastos y calcula cuánto gano. Esa es la realidad: el Dios dinero“.

    Es irónico y a veces demasiado directo. Quedan muy pocos artesanos como él y lo sabe “los jóvenes no quieren dedicarse a esto y mejor porque este oficio hay que mamarlo, romperse los huesos por él”.  Trabaja en su mesa, sentado en una silla más baja de lo normal. La silla de maestro, como la llama, donde su abuelo trabajó más de 70 años. Desde ella, este latinero de pura cepa, ha visto los cambios del barrio  ”antes era una zona de mercaderes, ahora sólo hay jóvenes de botellón”. Y claro, para eso sus botas no sirven, en el interior no se pueden meter bebidas dulces ni con mucha graduación porque son malas para la pez. Además, “es un crimen chupar la boquilla, hay que beber a morro”. Y cómo no, pregunta obligada. “¿Qué si me gusta el vino? Es uno de los licores más exquisitos del mundo”.

    Los odres y las botas de vino conviven en el taller

    El ambiente ya no es tenso y Julio, casi sin darse cuenta , trabaja mientras hablamos. Junta las dos mitades de la bota y las cose cuidadosamente. Y así va apilando hasta cuatro en su mesa. Entre tanto entra algún vecino. “Hay que tener manga ancha para tratar con él”, nos dice uno. 

    En su taller las botas se mezclan con los odres o pellejos. “Es la piel entera de la cabra curtida y disecada. Durante miles de años el vino y el agua se ha transportado así”. Todo un universo esto de la botería. El tiempo pasa volando, los 10 minutos se han convertido en casi hora y media. Al final va a ser verdad que no todo lo que empieza mal acaba de la misma forma.

    Comentarios

    10 comentarios en “El último botero de Madrid”
    1. Javier soto dice:

      Me alegro que todavía se mantenga esta tradición no se si es solo nuestra pero me recuerda mucho a nosotros haber si hay suerte y continua algún hijo animo julio

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    2. Javier dice:

      Yo he visto como las hacia el abuelo el padre y ahora visitaré al nieto,que casi soy de su edad.Siempre vivieron frente a el mis abuelos,y me he propuesto visitarlo y de paso comprar un par de botas.Es genial que conserve esta tradicion y yo pondré mi granito de arena para que siga.OLEEEEEEEEE.

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    3. Manina Gonzalez dice:

      yo quiero saber si puedo comprar una botas desde otro pais y me las pudieran enviar de algun modo.Espero su espuesta.
      gracias.

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    4. Maria dice:

      Me ha encantado el artículo, como esta narrado. Felicidades M.J.Gracia!! Yo también quiero un bota de vino!!

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    5. Alturo dice:

      Yo pienso comprar una para los partidos del Rayito!

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    6. cachalote dice:

      esto es un cuento bien bonito señora periodista
      que tal le da uste a la bota?

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    7. ele dice:

      Qué interesante el reportaje, volvamos a darle a la bota latineros!!!!

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    8. carmen dice:

      he rescatado mi bota de vino del armario. no sé para qué, porque bebo whisky. el caso es que la tengo en la mano

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    9. Miss Mo dice:

      Yo también soy muy fan de la bota. Más que del porrón, incluso.

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    10. Rosa dice:

      Qué guay! me están entrando ganas de darle un trago a la bota!

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